Cómo lograr una buena interpretación musical en la guitarra
El sonido, nuestra materia prima
El sonido es una forma de energía que se produce por la vibración de un objeto y se propaga a través de un medio, como el aire. En nuestro caso de estudio, dicha vibración es dada por las cuerdas tensadas, siendo el cuerpo de la guitarra un medio acústico de amplificación. En el contexto del discurso musical, el sonido, nuestra «materia prima», es fundamental, ya que establece la base de la expresión artística. Comprender los parámetros que definen el sonido es comprender y diferenciar sus cualidades, algo esencial para los intérpretes porque cada una de ellas contribuye a la caracterización y riqueza de nuestra aproximación hacia una obra musical.
Las cualidades del sonido
A continuación haremos una breve introducción a las cuatro cualidades del sonido que conocemos: la altura, el timbre, la intensidad y la duración. Cada una de estas cualidades juega un papel crucial en la manera cómo percibimos y diferenciamos los sonidos, y su dominio es de suma relevancia para lograr una interpretación musical precisa y convincente. La altura se refiere a la frecuencia del sonido, determinando si un tono es agudo o grave. El timbre, por otro lado, es la cualidad del sonido que permite identificar la fuente sonora, y es especialmente relevante en la guitarra clásica, donde el diseño y los materiales de nuestro instrumento influyen significativamente en sus características tonales. La intensidad describe el volumen del sonido y la manera como la variamos durante la interpretación le confiere profundidad y expresividad al discurso musical. Finalmente, la duración se refiere al tiempo que un sonido se mantiene, lo cual incide en el ritmo y la dinámica de una obra musical. Al comprender estas cualidades, los intérpretes podemos estructurarlas de forma efectiva, de manera de hacer el discurso sonoro lo más claro y coherente posible, al tiempo que le damos expresividad y profundidad. Con esta base, se abre la puerta a una exploración detallada de cada una de estas características sonoras.
Altura del sonido
En una guitarra standard debidamente afinada conseguimos las siguientes frecuencias: en su extremo grave, tenemos un Mi2 (82 Hz) y en su extremo agudo tenemos un Si5 (987,77 Hz) Sin embargo, a veces estos límites pueden verse ampliados en su extremo grave alterando la afinación bajando el tono de la cuerda 6, siendo la afinación en Re (73.416 Hz) la más común de ellas. En su extremo agudo, algunas guitarras hechas a mano presentan un pequeño traste que puede producir el sonido Do6 (1046.5 Hz), con lo cual contamos en definitiva con un total de 44 sonidos en al afinación standard y 47 sonidos para la afinación en Re y con el traste extra para el Do6 .
En la medida de nuestras posibilidades técnicas de ejecutante y el conocimiento del diapasón en toda su extensión, en nuestro rol de intérpretes podremos por ejemplo resaltar las distintas alturas por las que se pasea una melodía original para guitarra, y de igual forma, arreglar o adaptar una pieza musical a la guitarra de manera coherente, que aunque no haya sido concebida originalmente para nuestro instrumento, pueda sonar de forma «guitarrística».
Timbre: la personalidad del sonido
El timbre es un aspecto esencial que define la calidad del sonido de cualquier instrumento acústico, y la guitarra no es la excepción. Esta característica permite diferenciar entre sonidos que en términos de altura e intensidad pueden ser similares, pero que poseen identidades sonoras distintas. En las guitarras clásicas, el timbre se ve profundamente influenciado por la elección de las maderas seleccionadas para su construcción, así como la técnica del intérprete.
Primordialmente, el tipo de madera utilizada en la construcción de una guitarra clásica juega un papel crucial en la producción de su timbre. Maderas como el pino abeto o el cedro rojo se emplean comúnmente para la tapa, lo que a menudo contribuye a un sonido brillante y resonante, según sea el caso. Por otro lado, maderas como el palo santo o la caoba se utilizan para el fondo y laterales del cuerpo, aportando calidez y profundidad al sonido. Estas maderas ofrecen diferentes densidades y propiedades acústicas, lo que resulta en una diversidad tonal que cada guitarra clásica puede exhibir.
Además de los materiales, las cuerdas también influyen significativamente en el timbre. Las cuerdas de nylon, que son típicas en la guitarra española o clásica, producen un sonido más suave y cálido en comparación con las cuerdas de acero, utilizadas en otros tipos de guitarra. Esta elección de cuerdas afecta tanto la proyección del sonido como la riqueza de los armónicos, lo que nos permite explorar una amplia paleta de colores tímbricos.
Nuevamente, la técnica del intérprete es un factor determinante en la manifestación del timbre. La forma como pulsamos las cuerdas, el tipo de ataque, la presión, la forma y calidad de la uña, el ángulo y la posición de los dedos, agrega una capa adicional de singularidad a nuestro sonido. Por lo tanto, el timbre en la guitarra clásica no solo es el resultado de los materiales, sino también de la habilidades y conocimiento profundo de la técnica, en especial de la técnica para mano derecha, lo que nos da un sello único y auténtico de firma sonora. Así, podemos concluir que el timbre se erige como una de las cualidades más fascinantes y distintivas de la guitarra, sea en el campo de la guitarra clásica o la música popular.
Intensidad: el volumen del sonido
La intensidad del sonido en la guitarra es un elemento esencial que se relaciona directamente con el volumen que produce nuestro instrumento. Esta característica no solo determina la audibilidad, sino que también influye en la expresión musical general. Dado que nuestro instrumento tiene un rango dinámico muy acotado en comparación con el resto de los instrumentos acústicos, es imperativo saber controlar la intensidad de diversas maneras, particularmente a través de nuestra técnica de pulsación y la forma de ataque de las cuerdas. Pero cuidado, tengamos presente que en lo que se refiere a la pulsación, tanto la técnica del apoyado como del toque tirado lejos de ser técnicas contrarias, se pueden complementar para dar un abanico más amplio al momento de la interpretación de una composición. Saber elegir cuál de las dos técnicas es la apropiada, en función del pasaje de la obra que abordamos, nos hará transitar por los caminos del verdadero arte de la interpretación.
Por ejemplo, al emplear una pulsación más enérgica, podemos generar un sonido más potente y lleno, mientras que una pulsación más suave puede resultar en un sonido sutil y delicado. En medio de estos dos extremos, tenemos una amplia gama de dinámicas: pp, mp, p, mf, f, ff, con sus respectivos crescendo (<) o diminuendo (>) entre cada una de ellas. Este control sobre la intensidad nos permite transmitir emociones y crear variedad de atmósferas a lo largo de una interpretación.
En términos de dinámicas, los guitarristas podemos alternar entre pasajes suaves y fuertes para enriquecer la interpretación. Estas variaciones pueden ser usadas estratégicamente para resaltar diferentes secciones de una pieza musical. Por ejemplo, un crescendo que progrese hacia un clímax puede ser vivido de manera más efectiva cuando somos conscientes de la intensidad del sonido. La capacidad de controlar y manipular la intensidad nos permite no solo influir en cómo se percibe la música, sino también aportar un sello personal a la ejecución. Así, el control de la intensidad es un componente técnico que se convierte en un recurso expresivo fundamental en la guitarra. Una interpretación sin este factor expresivo conlleva a una ejecución «plana», carente de toda profundidad y variedad.
Duración: el tiempo del sonido
La duración del sonido se refiere al tiempo que cada nota se sostiene, lo cual influye directamente en el fraseo y la percepción rítmica de una interpretación. Este aspecto es fundamental para la ejecución musical, ya que una nota no solo se caracteriza por su altura y timbre, sino también por el tiempo durante el cual permanece audible. La capacidad para controlar la duración de cada nota influye directamente en la articulación y el fraseo: frases de tipo líricas o «cantables» nos demandará una perfecta coordinación entre ambas manos para lograr un buen «legato», lo que se obtiene dando la duración exacta a cada nota, mientras que en frases mas ágiles o rítmicas, que requieren un tratamiento distinto al legato, podremos abordar el «staccato» con pulsaciones breves e incisivas que resalten el aspecto rítmico.
El silencio, frecuentemente menospreciado, juega un papel crucial en la duración. La pausa entre frases crea una dinámica que puede realzar la coherencia discursiva de una pieza musical. Por ejemplo, un compositor podría utilizar silencios para establecer expectativas o para hacer que el regreso a la melodía principal sea más sorpresivo. Al dar este espacio a la música, se genera un contraste que brinda mayor intensidad expresiva, al tiempo que puede enriquecer la experiencia del oyente.
Asimismo, el «sustain» de una nota se convierte en un recurso de gran valor. La técnica de vibrato (del italiano vibrare) o el uso de ornamentos como los arpegios pueden variar la duración de las notas. Esto significa que los guitarristas tenemos la capacidad de expresar diferentes emociones mediante la forma en que sostenemos o liberamos el sonido. La duración se convierte así en un elemento esencial que no solo aporta a la estructura rítmica, sino que también conforma el carácter de la interpretación global.
Una atención cuidadosa a los matices de la duración puede llevar a un nivel superior de interpretación y, en consecuencia, a una experiencia más rica y significativa tanto para el intérprete como para el oyente. Por lo tanto, desarrollar habilidades para controlar la duración es tan importante como dominar otros aspectos técnicos de la guitarra clásica.
La obra musical: integración de distintos elementos sonoros


En una obra musical escrita, las cualidades del sonido —altura, timbre, intensidad y duración— no actúan de forma aislada, sino que interactúan de manera compleja y dinámica, según la visión del autor de dicha obra. Identificar estas cualidades en la obra y la manera como interactúan, nos permite crear interpretaciones ricas y matizadas. Las fluctuaciones de altura del dibujo melódico puede ser resaltada cuidando el balance entre las voces, lo que nos permitirá obtener mejores resultados.
Por ejemplo, la intensidad, relacionada con el volumen del sonido producido, es una cualidad que se entrelaza con las demás. Un intérprete puede aumentar la intensidad en ciertos pasajes en donde la melodía alcanza una altura propia para un momento climático, creando una sensación de tensión y reposo. Esto se observa frecuentemente en piezas donde se requiere un cambio entre momentos suaves y otros explosivos, lo que enriquece nuestra percepción de la obra al tiempo que potencia la experiencia auditiva del oyente. La duración, que define el tiempo que una nota se sostiene, o a un nivel superior, la respiración entre frases e ideas musicales, también juega un papel crucial; combinando frases largas (legato) y cortas (staccato), un intérprete puede tejer ideas melódicas que parecen contar una historia.
Un claro ejemplo de esta interacción se puede notar en obras de compositores e intérpretes como Francisco Tárrega o Andrés Segovia, cuyas obras e interpretaciones son un claro reflejo de un elevado sentido artístico que tiene como centro a la obra musical en un sentido amplio. La práctica constante nos permite no solo perfeccionar la técnica que nos acerca a niveles artísticos, sino también desarrollar una sensibilidad hacia estas interacciones, lo que es crucial para lograr interpretaciones que sean interesantes y auténticas. Prestar atención a cómo estas cualidades se entrelazan es esencial para cualquier intérprete que busque llevar su habilidad a un nivel superior.
¿Cómo impacta en el oyente una buena interpretación?
Cuando enfocamos nuestro estudio del repertorio buscando potenciar las cualidades que hemos estado mencionando, logramos una interpretación más enriquecida y quizá incluso hasta más novedosa. A modo de experimento, podemos por ejemplo dar a escuchar una obra ejecutada sin expresividad a un familiar o amigo cercano, es decir una interpretación plana. Y seguidamente, ofrecer al mismo oyente, una versión enriquecida de la misma obra. Seguramente notarás una diferencia en la reacción de tu oyente, quizá hasta expresiones o gestos que indiquen lo que hemos estado planteando.
En mi experiencia personal como docente, he podido comprobar en numerosas ocasiones como una interpretación expresiva, jugando con el parámetro de la intensidad del sonido para lograr una dimensión enriquecida de las dinámicas en el discurso musical, ha afectado profundamente la reacción de mis alumnos. Variaciones dinámicas, que implican la alternancia entre momentos fuertes y suaves, pueden crear un dramatismo efectivo, cautivando la atención de los oyentes.
Al comprender, manipular y potenciar estas cualidades, los guitarristas podemos establecer una conexión emocional más profunda con nuestra audiencia, transformando la experiencia musical en un viaje íntimo con potencial de trascendencia. Este impacto positivo en la experiencia estética de la audiencia es lo que muchas veces distingue a los intérpretes excepcionales de los simplemente competentes en el mundo de la guitarra clásica.
Consejos para mejorar en la percepción de las cualidades del sonido
Mejorar la percepción de las cualidades del sonido en la guitarra es esencial para cualquier intérprete que desee elevar su nivel musical. A continuación, se presentan varios consejos prácticos que pueden ayudar a los guitarristas a desarrollar su oído musical y a gestionar de manera más efectiva las cualidades del sonido vistas, que no son más que las cualidades del sonido de la guitarra que tenemos a nuestra disposición, de manera de sacarle todo su potencial.
Es recomendable realizar ejercicios de escucha activa. Escuchar grabaciones de guitarristas destacados y analizar su uso del timbre y la intensidad ofrece una comprensión más profunda de cómo se pueden manipular estas cualidades. Intenta identificar cómo otro intérpretes juegan con la intensidad de su toque o qué tipos de técnicas utilizan para lograr diferentes timbres. Esto no solo mejorará tu apreciación musical como oyente, sino que también te proporcionará ideas para tu propia ejecución personal.
Es importante incluir en nuestra rutina diaria de estudio, la práctica de escalas con dinámicas diversas, preferiblemente con metrónomo. Alterar la intensidad cuando tocamos una simple escala, aumentando y disminuyendo gradualmente, nos permite concientizar y sentir la relación directa entre el control físico que ejercemos sobre la cuerda y el resultado en la intensidad del sonido.
Aprovechar la tecnología puede ser otro recurso efectivo. Usar aplicaciones que analicen la calidad del sonido, o grabarse para autoevaluar la ejecución, puede proporcionar información valiosa que normalmente se pasa por alto. Finalmente, participar en foros de intercambio de grabaciones propias puede darnos una retroalimentación que enriquezca nuestra experiencia de aprendizaje, permitiendo el intercambio de ideas y consejos entre guitarristas.
Conclusiones
La comprensión de las cualidades del sonido en una obra musical, como la altura, el timbre, la intensidad y la duración, es fundamental para cualquier intérprete que desee profundizar en su práctica musical. Estas características no solo determinan cómo se produce el sonido, sino que también influyen en la manera en que este es percibido por el oyente. Cada cualidad aporta un matiz único, con lo cual los guitarristas podemos expresar una amplia gama de ideas y atmósferas. Desde la claridad y la precisión de la altura hasta la complejidad del timbre, cada elemento juega un papel esencial en la creación de una interpretación creativa y emotiva.
Un buen criterio de cómo gestionar y balancear estas cualidades en el discurso narrativo de una una obra musical, hace del arte de la interpretación una actividad mas placentera para el músico ejecutante.
En conclusión, el cómo lograr una buena interpretación musical en la guitarra tiene que ver con aplicar estrategias técnicas en la interpretación de una obra, de manera que potencie las ideas y el discurso musical de la misma, al tiempo que realza las cualidades del sonido de nuestro instrumento no solo enriquece nuestra labor como intérpretes de la guitarra, sino que también establecen un puente significativo con la audiencia.
